Uncategorized

Regreso al futuro

regreso al futuro

De nacionalismos, bandos, sectarismos y otras “novedades”

Ya sea porque tengamos algunos años o bien porque hayamos sentido curiosidad por los acontecimientos históricos, la situación política y social que estamos viviendo nos recuerda demasiado a momentos nada fructíferos de nuestra historia reciente.

Estamos viviendo una tensión inquietante en demasiados ámbitos. Es como si en aquella conocida película de mediados de los años 80 Marty McFlay no hubiese conseguido juntar a sus padres de nuevo para garantizar su propia existencia.

En la versión más autóctona, es como si algún villano de la serie El Ministerio del Tiempo hubiese logrado alterar la historia para que revivamos en bucle momentos oscuros.

El Ministerio del tiempo Fuente: RTVE

Nada más lejos de mi intención que caer en vaticinios catastrofistas, pero no puedo dejar de compartir que me preocupan algunos mensajes y entiendo que es necesario en estos tiempos de vértigo; hacer una pausa, reflexionar y actuar con el objetivo de evitar males mayores.

En mi Comunidad Autónoma muchos estamos “ojipláticos” ante el resurgir de consignas de antaño reivindicando la quimera de “Països Catalans”, señalando con dedo inquisidor a quienes defendemos una Comunitat Valenciana plural, abierta, orgullosa de su bilingüismo, sin imposiciones.. Esa identidad como valencianos y españoles, sin complejos, que tanto nos ha hecho prosperar en todos los sentidos.

paisos catalans europa press

Estamos escuchando y leyendo como algunos quieren imponer la cosificación y clasificación en bandos con calificativos hirientes, mentirosos, insultantes… Con el único fin de aquella frase de Zapatero de triste recuerdo: “Nos conviene que haya tensión”.

Y así, viajamos al lenguaje de los años 30; cuestionar la monarquía, atacar a la iglesia católica, cuestionarse el modelo de España, llamar fascista a todo el que no abrace determinadas tesis, incluso a decidir que solo es vejatorio ridiculizar a las mujeres de izquierdas.

Ya se sabe que la izquierda, históricamente, lo de la libertad no lo lleva muy bien si no son ellos los silenciados.

El problema, a mi juicio, es tensar demasiado la cuerda, trae consecuencias imprevisibles. De nada valdrá que los políticos, los líderes de opinión o la prensa digamos una cosa u otra… Que culpemos a unos u otros de ser responsables será irrelevante.

Quizá no esté de moda la moderación y el sosiego en estos tiempos. Desde esta humilde ventana abogo por el respeto frente al insulto, al debate frente a la imposición.

el abrazo de Juan Genovés

Lamentablemente, de seguir así, si no viajamos en el coche del excéntrico científico al último momento de concordia para evitar que se pierda su espíritu en el tiempo… Como en una de las secuelas de la película, todo puede degradarse.

No permitamos que esté desapareciendo la riqueza cromática para volver a una España de blanco o negro, en blanco y negro.

Elena Bastidas

You may also like
Opinión
El cristal con que se mira

Leave a Reply